10 Oct

¿Por qué debemos evitar el consumo de ácidos grasos transaturadas?

papa rica

 Desde hace años, en materia de dietas, siempre he os escuchado algo que tiene que ver con grasas saturadas y ácido grasos transaturados, en esta ocasión hablaremos de estas últimas. La pregunta que de seguro siempre te has hecho sería: ¿Por qué debemos evitarlos?

La respuesta

El consumo de ácidos grasos trans aumenta el riesgo de enfermedad coronaria y eleva la posibilidad de infarto al corazón en 25%, y también se ha encontrado una asociación positiva entre su consumo y el riesgo de accidente vascular (infarto cerebral), es decir a mayor consumo de ácidos grasos trans, mayores son las probabilidades de sufrir un infarto cerebral. Además, son especialmente dañinas para el corazón porque, al contrario que las grasas saturadas, no sólo elevan los niveles de LDL –también conocido como “colesterol malo”– sino que también provocan un descenso en el HDL o “colesterol bueno”, generando un cóctel muy perjudicial para el organismo.

Los más expuesto

Sin duda, todo el mundo está en riesgo de padecer estas complicaciones, sin embargo, el grupo etario más vulnerable son los niños. Esto básicamente es porque debido a su corta edad tendrán mucho más tiempo de exposición a este dañino compuesto artificial. En el caso de los adultos, el riesgo de accidente cerebral vascular aumenta en el caso de quienes son hipertensos. Estos dos últimos factores de riesgo, edad e hipertensión, provoca que los adultos sean un segmento de la población susceptible”, explica Lama.

Ácidos grasos insaturados

El total de grasa en la alimentación debe ser inferior al 30% de las calorías consumidas y, de ellas, la mayor parte debe ingerirse en forma de ácidos grasos insaturados, precisamente los que le han otorgado el calificativo de “saludable” al aceite vegetal, señalan especialistas.

Estas grasas se dividen en dos tipos: poliinsaturadas y monoinsaturadas. Ni las primeras –abundantes en el aceite de girasol– ni las últimas (el mejor ejemplo es el aceite de oliva) elevan significativamente los niveles de colesterol en la sangre, por lo que se consideran beneficiosas para el organismo.
El problema es que en nuestra alimentación hay un exceso de ácidos grasos Omega 6, déficit de los Omega 3, y más encima muchos de los aceites vegetales contienen exceso de Omega 6 y nada de Omega 3. Como ves debemos aumentar su consumo a través de pescados, frutas, semillas y frutos secos.

El origen

Nacieron con intenciones benignas, ya que aparecieron hace décadas para intentar mejorar el perfil de las grasas de origen animal, pero al final resultaron ser peores que esas grasas saturadas. La industria, en consecuencia, tiene el desafío de buscar otra alternativa más saludable para el consumidor y cambiar su forma de fabricación. Mientras tanto, la mejor manera de cuidarse es evitar consumir estos alimentos e, incluso, si los vamos a consumir, optar por prepararlos de forma casera.

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